Esa respuesta es tu brecha. La distancia entre quién sos y quién podrías ser.
Y el miedo es lo único que está en el medio.
El miedo no es el problema
El miedo es información. Te dice que algo importa. Que hay algo en juego. Que estás en el borde de algo real.
El problema no es el miedo. El problema es lo que hacés con él.
La mayoría lo usa como señal de stop. Las personas que avanzan lo usan como señal de que están en el camino correcto.
Los 3 miedos que más paralizan
Miedo al fracaso
"Y si lo intento y no funciona." Pero la pregunta real es: ¿y si no lo intentás? El fracaso tiene un costo. La inacción también. Y el costo de la inacción es más alto porque se paga para siempre.
Miedo al juicio
"Y si la gente ve que fallé." La gente que te importa no te va a juzgar por intentar. Y la gente que te juzga por intentar no te debería importar.
Miedo al éxito
El más silencioso. "Y si funciona y no puedo sostenerlo." "Y si cambio y pierdo lo que tengo." El éxito también asusta porque implica responsabilidad nueva.
Cómo usar el miedo a tu favor
Nombrálo: ¿de qué tenés miedo exactamente? No en general. En concreto. El miedo vago es más paralizante que el miedo específico.
Preguntáte el peor caso real: ¿qué es lo peor que puede pasar si intentás y fallás? En la mayoría de los casos, el peor caso es manejable.
Preguntáte el costo de no actuar: ¿qué pasa si no lo intentás? Ese costo suele ser mucho mayor que el del fracaso.
Actúas con miedo: no esperés que desaparezca. Hacé la acción más pequeña posible en dirección a lo que querés. El miedo baja cuando te movés.
El coraje no es ausencia de miedo. Es la decisión de que lo que querés importa más que el miedo que sentís.Si esto te incomoda, es porque lo necesitás — Conocé el Protocolo Fénix 90D →
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